Hay casos en los que la importancia de ese esfuerzo colaborativo es más evidente. Difícil de imaginar qué hubiera sido de Lennon sin McCartney (y viceversa), o de ambos sin George Martin. O de Mott The Hoople sin el el apoyo que recibieron en canciones y producción por parte de Bowie. Ejemplos no faltan y no les voy a aburrir con más, seguro que ustedes tienen un puñado de ellos. En otras ocasiones, las interacciones son más complejas, más profundas y menos evidentes.
Aunque el impacto inmediato del artista principal se vea reducido, no hay que menospreciar la importancia que tiene el saber conjugar multitud de visiones provenientes de diferentes personas en un resultado final coherente. No se trata de sacar nombres, por muy ilustres que sean, de un sombrero y esperar que todo vaya a funcionar bien sin más. La elección del material, los colaboradores y la existencia de una visión clara de lo que se pretende conseguir son puntos críticos que no son fáciles de manejar con acierto.
Judy Collins fue una artista folk que inició su carrera en los años 60, como la mayoría de artistas del género, haciendo versiones de grandes referentes de la canción protesta como Phil Ochs o Pete Seeger. Una guitarra acústica y una canción era todo lo que necesitaba para hacerse oír. Elegante y sofisticada, un poco en el molde de Joan Báez, ese enfoque minimalista y directo probablemente no fuese el más adecuado para sus cualidades y personalidad. Then, 1966 happened... 1966 y un disco, "In my life", con un enfoque totalmente diferente a todo lo que había hecho hasta ese momento.
Esta canción, "Sunny Goodge Street", era original de Donovan y es uno de los momentos en los que el concepto estilístico del disco está, a mi modo de ver, más conseguido. Los arreglos de aires clásicos elevan una canción ya de por sí rica y compleja melódica y armónicamente a un nivel completamente nuevo. Entre los artistas versionados en el disco, además del ya citado Donovan, están Bob Dylan ("Just like Tom Thumb's blues"), Jacques Brel ("La colombe"), Randy Newman ("I think it's going to rain today"), los Beatles ("In my life") o Leonard Cohen ("Suzanne" y "Dress rehearsal drag"). Como curiosidad histórica, decir que precisamente las primeras grabaciones de canciones de Cohen son estas, hechas antes incluso de que él comenzase a grabar sus composiciones.
A primera vista se podría pensar que con un material así, cualquiera hace un buen disco o –en un arranque de casticismo– que "con buena picha, bien se jode". Error. Es muy fácil salir malparado de las (inevitables) comparaciones con el material original y Judy se las apaña más que bien (les invito a hacer la comparación siguiendo los enlaces del párrafo anterior; el nombre del autor enlaza a la original y el título a la versión). Y lo interesante es que no solo sale airosa de la batalla inmediata de cada canción frente a su modelo original, sino de la guerra de hacer una obra coherente y personal partiendo de un material tan diverso.
Y aquí es donde entramos de lleno en la importancia de las colaboraciones y en un curioso personaje, Joshua Rifkin, de cuyo peculiar curriculum les doy unas pocas pinceladas: fue miembro del grupo folk Even Dozen Jug Band (donde coincidió con John Sebastian, posteriormente líder de The Lovin' Spoonful). Es director de orquesta y uno de los más reputados teóricos sobre Bach y sobre la música del renacimiento y el barroco en general. Reconocido pianista de ragtime, es el intérprete de referencia en la obra del máximo exponente del género, Scott Joplin. Creó la simpática marcianada "The Baroque Beatles Book", en la que adaptó la música de los Beatles al estilo barroco. Un tipo... raro. ¿No puedes quedarte quietecito un momento, Rifkin?
Bueno, pues aparentemente no podía, y fue precisamente durante la creación de esta última obra cuando Judy Collins conoció a Rifkin y de donde surgió la idea de aportar ese tipo de arreglos a composiciones folk o pop para que las cantase Judy. Por cierto, muy recomendable la lectura de los comentarios de la reedición de "The Baroque Beatles Book", donde Rifkin rememora el proceso de creación de la obra y la influencia de la misma en su posterior trabajo con Judy Collins (que se prolongó durante dos discos, este "In my life" y el siguiente: "Wildflowers").
Y para despedir esta entrega, otro de los (para mí) puntos álgidos del disco, la versión del "I think it's going to rain today" de Randy Newman (aquí una versión en directo, que ver a Mr. Newman al piano contando sus historias siempre merece la pena), una canción que ya en su forma original contenía algunos elementos presentes en este delicioso disco de Judy Collins.
Como dice la reseña en allmusic de este disco "... podría haber resultado pretencioso o tonto pero, afortunadamente, Judy Collins sabía lo que estaba haciendo". Saber lo que se hace; conocimiento, gusto y sentido común. Parece sencillo, ¿no? Aun así no es normal esta claridad de ideas y capacidad de adaptación. Ya era difícil de encontrar eso entonces, ahora son –el conocimiento, el gusto y el sentido común– ideas ya en trance de resultar exóticas o revolucionarias. Y un poco de ayuda de los amigos, claro. De eso que no falte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario