El hecho en si, es simple y poco glamouroso. Miembros de dos bandas con un cierto reconocimiento (dentro del underground) se juntan para grabar unas cancioncitas y dar unos bolos. Ni siquiera se rompieron la cabeza con el nombre del invento. ¿Los Coronas y Arizona Baby?, pues Corizonas y a tomar polculo. Es fácil distinguirlos en la foto que encabeza está canción del viernes: los de Arizona Baby llevan largas barbas y los de Los Coronas, no. Más allá de eso, las diferencias se diluyen y encuentran un punto, no sé si medio pero sí equilibrado. Un rock americano clásico que hacen sonar convincente y actual, a pesar de distinguirse perfectamente los referentes que manejan. Ese riff que parece extraído de alguna incógnita –o no tan incógnita– canción de la Creedence (vale, ya sé que la que he puesto no es original de CCR, pero como si lo fuese), ese brioso estribillo de spectoriano soul-rock a lo Ike & Tina y otros detalles puestos ahí con naturalidad como parte del juego. Véanlo:
Este vídeo, psicodélico e incomprensible a partes iguales, nos muestra un grupo que no es un grupo, atacando con oficio y pasión una música que parece actual pero no lo es. Es curioso que una de las muestras más disfrutables de rock hechas recientemente en España, surja de unas premisas tan desacostumbradas. Quizás sea el elemento de juego, de falta de pretensiones lo que hace que sobresalga, no sé. A lo mejor los grupos de rock actuales están demasiado preocupados de parecerse (o no parecerse) a otras cosas, en marcarse un camino por un estilo determinado, en seguir (o no seguir) determinadas tendencias. A lo mejor es hora de recuperar la inocencia, de decir: "vamos a tocar rocanrol, marica el último, 1-2-3-4", y disfrutar de lo que salga, sin más preocupaciones.
Otro ejemplo, este de nota: una versión divertida (¡hasta dan ganas de bailar!), del tostonazo máximo del grupo coñazo por excelencia, Pink Floyd –que haya algo de injusto en esa fama, no lo niego–. Una tonadilla con la que nos torturan desde que el mundo es mundo (o desde que se compusiese la canción, lo que ocurriese primero) todos los grupos del universo. Ya sea desde el local de ensayo, desde un concierto en el bar de la esquina o en la verbena de la plaza del pueblo, y que te hace desear con todas tus fuerzas, en contra de lo que proclama la puñetera cancioncita, el no estar ahí. Todo lo contrario que esta versión.
Venga, todos los individuos con una guitarra en las manos, dejen de preocuparse de qué pintas tienen o de si su última canción encajará en su ingenioso cóctel blues-folk-after-punk y jueguen, coño. A lo mejor no consiguen lo que quieren, pero al menos se divertirán.

No hay comentarios:
Publicar un comentario