30 de julio de 2014

Cuando haces pop, ya no hay stop. The Penny Peeps

The Penny Peeps. No Hit Wonders
Advertencia: tres o cuatro escuchas son suficientes para que se quede incrustada en el cerebro, y sacársela de ahí no es fácil. Yo he probado metiéndome rotuladores Carioca por las narices, como Homer, y no me ha servido para nada. El que avisa, no es traidor... Obviamente es avisador.


La canción pop casi perfecta. Y digo casi, porque supongo que algo malo debe tener para que a día de hoy nadie se acuerde del grupo, ni de la canción, más allá de los cuatro raritos que están en el bisnes de los recopilatorios de rarezas o son coleccionistas de vinilo psicópatas. Hela aquí:



He investigado un poco y apenas hay información sobre estos tipos. Parece que pertenecen a una clase de grupos que yo todavía desconocía. Los no hit wonders. Francamente, con canciones como esta, que además se nota que está bien grabada y cuidada, resulta extraño. Alguien debió poner un montón de dinero y de trabajo para que esto fuese un éxito y, vete a saber por qué, no funcionó. Para que se hagan una idea, vienen a ser una mezcla un poco pueril, pero llena de encanto, entre los Kinks y The Move. No digo que sean la octava maravilla, pero seguramente merecieran mejor suerte. A mí, a día de hoy, esto me suena a gloria bendita.

Lo poco que sé: grabaron dos singles, siendo esta la cara A del segundo. Un cuarto de su producción discográfica de una tacada, no se quejen. Otro dato, que no consigo explicarme: el guitarrista y fundador del grupo, Martin Barre, después de hacer preciosidades como esta, decidió que pasar el próximo medio siglo durmiendo a las ovejas con Jethro Tull podía ser una buena idea. Esta no se la esperaban, eh.

Bueno, he faltado a la verdad un poquico; Jehtro Tull molan a ratitos, y la razón del transfuguismo de Barre está bien clara: hay que ganarse las habichuelas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario